Carta anónima dumha nai sobre a recolhida de alimentos “só para espanhois”

Recolho esta Carta do blogue do coletivo “Anti-Represión de Murcia” e dou-lhe pulo (na sua língua original: o castelám) dado que, se bem nom compartilho o entusiasmo desta nai coa educaçom nas escolas públicas do Capitalismo (índa que nom vou negar que o que conta seja certo no seu caso), sim sei que poucas vezes tenho lido algo tam sinceiro sobre os valores que tratam de inculcar estas energúmenas fascistas das que já tenho falado nesta bitácora ao respeito de Lucía “La Intocable”, neta dum garda civil de sona, apancada por vários antifascistas (aqui e acá).

Contam as antifascistas no seu blogue que o que conta a nai na sua Carta sucedeu-lhes a ela e ao seu filho de 9 anos este sábado passado quando foi fazer sua compra numha cadea de supermercados e asseguram nom saber quem a escreveu mas que estám certas de que agradecerá muitíssimo sua publicaçom e difusom. E coa mesma compartilho:

“MAMI, ¿YO SOY UN INMIGRANTE?

Una puede pensar que la educación está en todas partes y que nuestros hijos e hijas son esponjitas veinticuatro horas al día. Y, efectivamente, así es. Esta mañana fui al Súper Dumbo que hay cerca de la Cárcel Vieja de Murcia a comprar con mi hijo unas cosas y me encontré en la puerta con una vecina con la que me puse a charlar unos minutillos. Hasta aquí todo bien y normal.

Lo raro empezó cuando me despedí de mi vecina y busqué en el aire la mano de mi hijo para entrar en el supermercado: Mami, ¿yo soy un inmigrante? Me quedé en blanco un segundo mirando la cara de mi hijo antes de decir: Por qué dices eso, cariño. El nene no me supo contestar pero me señaló una mesa cubierta con una bandera de España con comida que unos zagalones tenían desplegada en la puerta del Súper Dumbo.

Al preguntarles que aquello qué era, me explicaron muy amables que hacen una “obra social” no para los inmigrantes sino sólo para los españoles que “lo están pasando mal y que nadie les ayuda”. Cogí a mi hijo de la mano y entré deprisa a hacer mis compras sin coger el papelito que me ofrecían (donde imagino que explicaban todo) y sin decir nada. Me dieron miedo. Me dio miedo eso de “sólo los españoles” porque me sonó a facha. Y ya sé que la bandera de España es de todos pero ese discurso me parece muy peligroso.

No me gusta nada que haya gente justificando el racismo en las puertas de los supermercados donde voy con mi hijo a comprar mis cosas. No sé por qué están ahí. No sé por qué se ponen ahí y no sé por qué tienen que hablar con mi hijo de 9 años. Mi hijo va a una escuela pública y hay un niño chino en su clase, dos niños marroquíes y una niña senegalesa. Son todos amigos, juegan juntos, se relacionan, se cuidan, se respetan y no saben qué significa ser chino, ni marroquí, ni senegalés, ni español porque los niños no entienden de fronteras.

Mi hijo nunca dijo “inmigrante” hasta esta mañana ni supo de ningún tipo de diferencias ni mucho menos de discriminación. No quiero que mi hijo crezca pensando que hay gente que “no tendría que estar aquí”, o “que por no ser de aquí” tenga derecho a menos. Los programas educativos de los colegios públicos tratan la diversidad y educan en la multiculturalidad. El colegio de mi hijo promueve actividades de convivencia y compañerismo. En el día a día de la clase se fomentan valores de respeto y tolerancia. No se educa en la exclusión, el rechazo, la diferencia o en el discurso de “el otro”.

Pienso en cómo está la situación económica en España y pienso que quizás mi hijo de mayor tenga que salir fuera a buscarse un futuro y pienso en otras mesas con banderas en las puertas de otros supermercados en otros países donde quizás mi hijo sea “el que viene de fuera” y me parece que no es ese el mundo que quiero construir para mi hijo ni para nadie.

Al llegar a casa no podía quitármelo de la cabeza y he estado buscando en internet. He visto hasta fotos de los mismos chicos que estaban en la mesa esta mañana y me ha dado más miedo todavía. Parece que son una especie de organización que se llama Lo Nuestro y que tienen esa “misión”: dar de comer a los españoles, hablar mal de los inmigrantes en su facebook y en los papeles que reparten y (mal)educar a nuestros hijos a las puertas de los supermercados.

No sé qué puede hacer una madre con todo esto. Me ha parecido que a lo mejor escribir sobre lo que me ha pasado puede hacer que alguien haga algo y no los dejen ponerse ahí más. ¿Se puede llamar a la Policía en estos casos? ¿Lo hablo por el grupo de wasap de madres y padres a ver ellos qué piensan? ¿La comida que estaban repartiendo era de ese supermercado? ¿Pueden los políticos hacer algo? Yo no sé de política pero si los veo en la puerta otra vez, no entro.

Escrito por una madre cualquiera “

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